Se cree que el origen del uso del incienso se retoma a la Antigüedad. Ya los egipcios lo utilizaban con fines ceremoniales, impregnando los cimientos del que fue un próspero e infinito imperio.
Desde el origen, los inciensos han sido testigos del transcurrir de la historia de muchas civilizaciones. Y siguen siendo parte de nuestro día a día.
Encender un trozo de incienso responde a un ritual que nos aporta paz, equilibrio y armonía. Son, para nosotros, junto a las velas, otra forma de aromatizar los rincones de una vida.
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